A ti desconocida
Que con tu llegada, ha llenado mi vida
De suspiros e ilusiones.
En este maremanum de confusiones
Que arropan mi vivir.
A ti desconocida.
Que llena mis noches de deseos
Que cuales palomas castas
Vuelan en el cielo de mis fantasías.
Quién eres tu? Cuna de mis dichas,
Vaivén en lontananza,
Oasis en la pradera de esta melancolía
Eres acaso la diosa Venus
que surge de las olas de las desesperanzas
Cargada de belleza
depositando en la ribera de mi corazón
La flor de la esperanza.
Entra en la cámara mortuoria
De mi alma torturada
Con tu carga de luceros
Para alumbrar con tus ojos placenteros
La oscuridad, que cual averno
Despeña bandadas ilusorias
De sueños inconclusos
Que nacen y mueren, en abortivas
Confusiones de dudas y recelos.
Déjame beber el agua de tus dichas,
Probar la miel de tus amores,
Permíteme comer el maná de tus labios
No me importa morir!
Sí con ello alcanzo el peldaño de tus glorias.
Si abrazarte me trajese la desdichas
Quiero ser desdichado!
Mi alma se reboza, Cuando en silencio te pienso
Solo el saber que existes me insufla la certeza
De que la vida sosa que me toca vivir
Aun tiene la esperanza de poder sazonarse
Con el sabor de anis de tus besos infinitos
Y al calor de tus brazos que rodeen mi cuello
Para curar el frío de esta existencia vana
Que descarrila triste, vacía de esperanzas.
amable peralta

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